Applied Biotec – Un biopesticida con una molécula tan mexicana como el chile jalapeño - Foro FPNT

Applied Biotec es una empresa incipiente que surge del Instituto de Biotecnología de la UNAM y se funda con una Misión muy clara y de alto impacto: Ofrecer soluciones al medio ambiente y a la salud con base en productos biotecnológicos. Se especializan en desarrollar moléculas de biocapsicina, la cual provoca que el chile sea picante, y aplicarlas en industrias como la agricultura o la naval y con un bajo impacto ambiental, al ser una sustancia biodegradable y de origen orgánico. Una alternativa contra las plagas que no es una herramienta letal sino de bio-control.

El primer prototipo desarrollado por el equipo promete convertirse en un exitoso producto dirigido a un mercado muy específico y con un valor potencial inmenso. Se trata de la molécula ABX, un capsaicinoide que en apenas 100 ml de producto concentra el poder picante de 70 toneladas de chile jalapeño, una potencia suficiente como para hacer una terrible broma estudiantil, y todo esto, sin sembrar una sola planta.

Pero la ABX tiene una aplicabilidad distinta a las bromas pesadas. Al ser tan picante, no solo irrita al ser humano, sino a cualquier especie que entre en contacto con las superficies tratadas con ella. Así, puede ser utilizada como un pesticida que previene que las plagas ataquen a los cultivos, pues a ninguna Mosquita Blanca (lat. ) o al Pulgón Amarillo les interesa desayunar una hoja de tomate que pica como el mismísimo diablo. En otro uso, será parte de la formulación en las pinturas marinas que recubren estructuras, tuberías y quillas de barcos, que sufren de un continuo ataque de moluscos y algas difíciles y costosos de mantener.

Todo surgió en el proyecto de maestría y doctorado de Alejandro Torres Gavilán, Cofundador y Director General de Applied Biotec, donde encontraron un método para desarrollar esta molécula, producirla, escalarla y validarla comercialmente. Hoy en día son ya una empresa que busca encontrar un lugar en el mercado.

La idea de usar capsaicinoides para control de plagas no es nueva, hay fuentes bibliográficas donde observaron la oportunidad existente. Donde reside la innovación, es en un proceso de vanguardia que les permite desarrollar estas moléculas sin sembrar una sola planta de chile. La síntesis que se logra da un nivel de potencia y un producto con calidad 100% estandarizada que no se consigue nunca en un vegetal, al depender de otros factores que afectan una producción basada en agricultura como el clima, el consumo de agua, pesticidas, el precio del producto y especialmente el impacto ambiental de sembrar el equivalente a 70 toneladas de jalapeño.

La oportunidad comercial la encontraron como parte de la etapa de Vigilancia de su Modelo de Gestión Tecnológica y los llevó a formalizarse como empresa, un proyecto de emprendimiento que partió de la investigación científica y tecnológica en el Instituto de Biotecnología de la UNAM, en Cuernavaca Morelos, y que hoy se proyecta hacia el futuro para ser parte de la transformación del país, generando un cambio positivo mediante un producto competitivo, motor de empleos, y con un efecto positivo al medio ambiente.

De acuerdo con la FAO, “La producción agropecuaria tiene unos profundos efectos en el medio ambiente en conjunto. Son la principal fuente de contaminación del agua por nitratos, fosfatos y plaguicidas. Los fertilizantes, el estiércol y los plaguicidas son las principales causas de contaminación del agua”, así que “existe un alto valor en resolver el control de plagas mediante el uso de un capsaicinoide que sustituye los productos químicos tóxicos que se usan en otras industrias”, como dice Esmeralda Ramírez, Responsable de Procesos y Desarrollo de Nuevas Moléculas de Applied Biotec.

“El producto genera valor agregado al ser un bio-pesticida orgánico. Además, tampoco genera efectos colaterales a los trabajadores del campo. Al ser biodegradables las moléculas no contaminan al ambiente ni matan a la fauna benéfica, tampoco generan degradación de la tierra ni contaminan los mantos acuíferos. Por último, con este proceso se ahorra la utilización de tierras para extraer oleo-resinas que podrían dedicarse a la siembra de productos para el consumo humano”.

Como dice Omar Piña, Director Comercial, de Alianzas Estratégicas y Propiedad Intelectual: “el proceso es sustentable, no genera desechos tóxicos y pueden reutilizar la materia prima decenas de veces”. El potencial reside en la aplicabilidad de estas moléculas en distintas industrias, “primero la agrícola, pero también la farmacológica, como elemento de control de peso y metabolismo”.

El proceso se lleva a cabo mediante una enzima que se alimenta mediante ácidos grasos de la palma o el coco y un derivado de la vainilla, que se mezclan en el reactor hasta generar una reacción que obtiene el capsaicinoide con propiedades modulables dependiendo de la industria.

Sin duda, el camino ha estado sembrado de retos, como llevar el proceso de escala laboratorio a la producción industrial, pero al ser académicos y valiéndose de la vinculación con otros actores, obtuvieron ayuda para superarlos con prácticas de innovación, a tal grado que se generó una patente y un Modelo de Gestión Tecnológica.

Tratándose de la la vinculación, esta innovación ha pasado por distintas etapas: Primero se trató del desarrollo de Ciencia y Tecnología, en segundo lugar la búsqueda de apoyos de Fondos tecnológicos, y aceleradoras, donde se apoya el estado del arte pero con fines comerciales. Hoy colaboran con empresas para hacer pruebas de concepto dentro de sus productos.

El ser un startup les permite estar cambiando con libertad para responder a las necesidades y el proceso propio de una empresa incipiente: Desarrollar el modelo de negocio, identificar clientes potenciales, y construir alianzas con academia y empresas.

“El método científico te permite desarrollar una hipótesis y regresar hasta que verificas el proceso de investigación y desarrollo que al final se traduce en una innovación. No se convierte en una hasta que sale al mercado, el Modelo Nacional de Gestión de Tecnología nos brindó las bases para generar el prototipo”.

Applied Biotec logró el apoyo de una aceleradora que los encamina a desarrollar un modelo de negocio, un área en la que definitivamente necesitan refuerzos al ser de perfil científico. En su caso se trata de High Tech XL, en Eindhoven, Alemania, un programa enfocado en desarrollar las habilidades, aprender las mejores metodologías y usar las herramientas correctas para emprender con éxito.

Otro factor clave fue basar su estrategia en los tres pasos propuestos por el Modelo Nacional de Gestión de Tecnología: 1) Planificar; 2) Habilitar y y 3) Operar, el cual aprendieron al resolver el proceso de evaluación del Premio. Esto los llevó a analizar cómo estructurar el modelo y ahora saben que es necesario planear, habilitar y proteger su propiedad intelectual y, por su parte, el equipo de Applied Biotec implementó un paso adicional: la Sociabilización, que les permite procesar las lecciones aprendidas al compartirlas, lo que los lleva a poner nuevas metas y objetivos, como trazar su mapa de ruta de a dónde va a ir el producto en dos o tres años.

Para el equipo, la tecnología va más allá de hacer apps y celulares y puede participar de otros sectores, especialmente el industrial. “Participamos en el Premio, primero que nada nos sentimos identificados al ser el único certamen que reconoce a la innovación basada en ciencia y tecnología. Nos dimos cuenta del potencial. El Premio nos aporta la confianza de saber que vamos por el buen camino. Además, nos da credibilidad cuando nos acercamos a los clientes potenciales y es un respaldo de la viabilidad técnica y económica del producto”.

Desde su perspectiva, el Premio Nacional de Tecnología e Innovación es una ventana para las tecnologías emergentes mexicanas con un componente de innovación, que genera conocimiento que esperan se convierta en alianzas comerciales, inversionistas y otros actores interesados en conocer más al prototipo.

“Es importante innovar por que no podemos seguir repitiendo el modelo económico manufacturero del país, el crecimiento económico solo se verá acelerado al transitar de una economía basada en la manufactura a una basada en el conocimiento”.

“Estas empresas con base científica generan empleos mejor remunerados, al requerir recursos especializados, egresados de programas de posgrado, brindando oportunidades que permiten retener a los científicos mexicanos para que no se vayan del país”. Para Alejandro “es clave encontrar en los Centros de Investigación tecnologías emergentes que pueden ayudar a resolver problemas nacionales”.

Otra característica de Applied Biotec es que se trata de una startup, donde “innovar es diferente”, dice Alejandro, “dentro de una empresa es más sencillo por que sabes de qué pie cojeas y qué incidencia puede mejorar. En un startup es más difícil identificar el problema. Es un esfuerzo constante y lucha constante de creer que se puede y va a salir, rodeándote de gente que te impulsa”.

“El emprender te brinda la confianza de que puedes lograrlo. Estamos en un continua prueba y error, es mantener el ánimo que lo vas a lograr y vas a cumplirlo. Un emprendedor no lo hace solo, necesita un equipo multidisciplinario, apoyo de alguien que sepa de negocios, que tu familia te anime en las etapas donde sientes que no lo vas a lograr”.

Viendo al futuro el equipo afirma “Un reconocimiento como el Premio Nacional de Tecnología e Innovación, te hace ver que puedes lograr más. Queremos que nuestra empresa se base en ciencia y seguir investigando y crear nuevos productos. Emprender te lleva a querer más y hacer algo por México. Es momento de transformar a este país, no solo políticamente sino darle un impulso y convertirlo en un país de tecnología y saber que cualquiera puede hacerlo”.

Otra clave está en la conocida estrategia de Triple Hélice, “La sinergia reside en articular mejor. La academia no conoce los problemas de la industria y la industria no sabe qué puede resolver la academia y como ninguna se anima, el gobierno tiene la labor de ponerlos en contacto. El vínculo virtuoso está en articular dos actores que hablan lenguajes distintos”.

Hablando de la realidad del presente, el reto principal para Applied Biotec, igual que para miles de empresas, es cómo salir al mercado. Cómo subsistir como empresa, tener un flujo de capital que permita desarrollar nuevos productos y metodologías. Necesitan aliados que les permitan aplicar su materia prima e ingrediente activo.

Somos mexicanos con tecnología mexicana estamos abiertos a encontrar esos aliados y el premio es un escaparate para decir “¡Hey! Aquí hay cosas interesantes”.

Sin duda, Applied Biotec es un ejemplo nacional de cómo la investigación científica puede encontrar aplicaciones en la industria y alcanzar la mayor satisfacción que puede tener un creador de tecnología propia: ver su innovación convertida en un producto exitoso y que genera un cambio positivo en México, demostrando que es es posible obtener un éxito comercial, acompañado de una derrama económica con empleos altamente calificados y con un impacto positivo al medio ambiente y la producción agrícola.

Los organizadores y miembros del jurado del Premio Nacional de Tecnología e Innovación se sienten orgullosos de presentar a una empresa incipiente y con tanto potencial el reconocimiento más importante de México. Les deseamos un éxito total y que continúen por el camino de la transformación.

Colaboración: Applied Biotec

Dejar un comentario