En la actualidad, es muy probable que el mundo viva el dinamismo tecnológico más desplegado a todos los niveles de aplicación, llámese investigación, industria, gobierno o familia. También podemos aseverar con bastante certeza que la tecnología ha sido un factor clave para el liderazgo, la competitividad, el desarrollo dentro de las organizaciones.

Ejemplos los podemos encontrar siempre, por citar alguno, cuando el hombre crea la rueda para su uso y transforma la manera de transportar, cuya fecha no se tiene exactitud, así como los Sumerios 2000 A.C. crean el adobe para usarlo en la construcción de casas (antes el hombre vivía en cavernas), en la actualidad podemos mencionar el uso de la computadora, la aviación, las comunicaciones satelitales, las diversas formas de producir y vender, las diferentes técnicas de la enseñanza y el aprendizaje, la adecuación y diversificación de productos y servicios, entre otros muchos.

Sin duda en estos desarrollos de una u otra forma, el uso, aplicación, desarrollo, mejora o adecuación de la tecnología estuvo presente y dieron a sus creadores o poseedores una ventaja competitiva así como reconocimiento a su aportación en proporción a su nivel y grado de desarrollo.

Podemos decir que todas las organizaciones, por el solo hecho de tener la creación de un valor a través de un producto o servicio, cualesquiera que sea su índole, ya cuentan con una tecnología “per se”, y que es sumamente factible encontrar la manera en que este elemento clave y seguramente el de mayor impacto en la competitividad, conviene, sea administrado sistemática y consistentemente a través de un Modelo de Gestión de la Tecnología©. Este tema podemos detonarlo de la siguiente manera, puede ser simple la pregunta, ¿Cómo un Modelo de Gestión de Tecnología me ayudara a competir?, y la respuesta tampoco será complicada, tal vez un poco retadora, ya que el Modelo Nacional de Tecnología©, es la propuesta de integrar a su organización los aspectos relacionados como:

  1.  Vigilar. Que existe en materia de tecnología
  2. Planear. Hacia dónde vamos, que resultados queremos y como debemos de hacerlo.
  3. Habilitar (Adquirir, asimilar, desarrollar y/o transferir), la tecnología.
  4. Proteger. El cuidado de la tecnología.
  5. Implantar la innovación. Como llevaremos a cabo la tecnología.
  6. Evaluar Resultados. Verificando la consecución de logros.

Podemos asegurar que el modelo de gestión de la tecnología a través del desarrollo de sus elementos de manera sistemática y permanente, elimina la casualidad e incorpora la causalidad para lograr de manera más certera los resultados y competitividad buscada.

Las organizaciones líderes, todos, absolutamente todos poseen la tecnología dominante del sector o ramo al que pertenecen. Pregúntese, ¿Será la tecnología una decisión a tomar o una realidad a desarrollar? ¿Convendrá emigrar de la casualidad a la casualidad? ¿Lo esporádico competirá en el tiempo como lo sistemático? La mínima acción es mejor que mil palabras, excepto cuando la acción es decir unas palabras. Todo lo anterior lo dejo a su consideración.

Colaboración: Ing. Ubaldo Gómez Mendoza / FPNTi

Dejar un comentario