Al oriente de la Ciudad de México existe uno de los laboratorios más avanzados de Latinoamérica. En él se prueban múltiples fármacos y medicamentos biotecnológicos para asegurar productos de la más alta calidad y su historia es un ejemplo de cómo capitalizar las oportunidades para crecer y convertirse en un referente a nivel internacional, lo cual demostraron con su participación en la edición XIX del Premio Nacional de Tecnología e Innovación.

Igual que muchas empresas innovadoras del campo de la biotecnología, el Laboratorio de Especialidades Inmunológicas tuvo sus orígenes en un cuarto de 5m x 5m de un hospital, donde los directivos les prestaron instrumental para desarrollar un Perfil Inmunológico Integral, una prueba para identificar el VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana) en 1991, un momento crítico en el crecimiento y concientización de esta enfermedad. LEI fue el 3er laboratorio en México ofrecer el servicio, evitando a miles de pacientes mexicanos enviar sus estudios a Estados Unidos, con el consecuente ahorro en tiempo y dinero.

“Las metodologías ya existían, lo que hicimos en LEI fue juntarlas y ofrecerlas a un público que tenía esas necesidades. No lo sabíamos entonces, pero ya estábamos innovando. Esto los llevó a integrar más áreas de especialidad como Biología Molecular, cultivo de células, Físico          Química, manejo de instrumentos, veterinaria y –muy importante– el área administrativa, a la cual hoy pertenece el área de Gestión de Tecnología”, refiere el Mtro. Juan Padierna, fundador y Director General.

“Al hacerlo, integramos diversas corriente de pensamiento que no existía en México. Logramos resolver un problema de la industria, pero especialmente resolvimos un problema de los pacientes. El resultado final son los Pacientes”.

Poco después, con la llegada de los medicamentos biotecnológicos, la COFEPRIS los buscó para ayudarles a mantener el alto control de calidad requerido por el organismo regulador de los fármacos que se utilizan en México, convirtiéndose en líderes y referentes del mercado de Laboratorios Terceros Autorizados, una categoría se otorga a contadas empresas que tienen la capacidad tecnológica y, especialmente, estrictas metodologías para evitar que se comercialicen o distribuyan productos farmacológicos o cosméticos que pudieran poner en riesgo a sus usuarios.

El Mtro. Padierna se refiere a ese momento como “haber estado en el lugar preciso y en el momento preciso”. Quizás tenga razón, pero 31 años después, para mantener el liderazgo y generar un producto diferenciado, se necesita más que eso. Se necesita un Modelo de Gestión de Tecnología.

En un principio, tan solo se trataba de reunir a las diferentes áreas del laboratorio para resolver juntos los problemas que se presentaban. Muy pronto, “simplemente empezamos a juntar diversas piezas del rompecabezas y mediante alianzas estratégicas, juntarnos con todos aquellos que sabían lo que nosotros no sabemos. Nadie pensó que llegaríamos a lo que LEI es hoy en día”, reflexiona Juan.

Bien dicen que el viaje es más importante que el destino final y, en su caso, muy pronto se convirtió en un constante crecimiento para buscar nuevas ideas, nuevas propuestas, formas diferentes de resolverle al cliente su problema. Hoy existe un área de Gestión Tecnológica e Innovación, liderada por el Mtro. Cristian Cedeño, responsable de generar la interacción entre las distintas áreas, un factor fundamental y el elemento clave para innovar en un lugar como Laboratorios LEI, donde la investigación y desarrollo son fundamentales para la generación de pruebas de alta especialidad.

Además, las oportunidades identificadas por su Modelo de Gestión de Tecnología e Innovación les ha permitido la diversificación de servicios de alta especialización para resolver problemas en otros sectores. Hoy LEI cuenta con tres pilares fundamentales: 1) Control de calidad a medicamentos y protocolos de biocomparabilidad, 2) la Unidad de Aplicaciones Biológicas y 3) una reciente incursión en servicios veterinarios.

El primer paso en el camino a la innovación fue hacer alianzas con la academia. Después de 25 años como investigador, cuando Juan Padierna tenía algún problema por resolver, acudía a sus amigos universitarios, a sus proveedores que pudieran ayudarles a integrar distintas formas de pensamiento.

Cuando Laboratorios LEI hizo su primer aplicación al Premio Nacional de Tecnología e Innovación (PNTi), se dieron cuenta que tenían que sistematizar los procesos y armonizar el Laboratorio con las áreas Gerencial y Administrativa. Participar les permitió evidenciar esta asimetría y poner manos a la obra.

Participar en el Premio les “trajo una enorme enseñanza y es que es importante seguir adelante y entender a dónde más: ¿Qué beneficios obtengo de la gestión de la tecnología? ¿Qué es la innovación? Siempre hemos sido innovadores pero ahora lo sistematizamos. Ganar el premio facilitará seguir creciendo e innovando. Cuando te llenas de metodologías estás condenado a morir, lo único que te permite sobrevivir es innovar. Es encontrar el diferenciador que te separa de la competencia”.

En términos de resultados de negocio, el Maestro Padierna dice “me he dado cuenta que nuestros competidores más cercanos están 3 años atrás de nosotros. Por eso no ha surgido un laboratorio similar en México. En Laboratorios LEI iniciamos por entender qué sucede en la vanguardia, participamos en ferias y leemos revistas científicas. No puedes dejar un solo día sin estar aprendiendo cosas nuevas – y no solo en ciencias, sino en el panorama social, político, para entender qué vamos a hacer”.

Cristian Cedeño, por su parte, hace referencia a los tres ejes de su Modelo de Gestión Tecnológica e Innovación, el cual los llevó a ser reconocidos con el Premio Nacional de Tecnología e Innovación: 1) Las Personas como elemento clave en la cultura, 2) la Tecnología como detonante diferenciador, y 3) un Área de Gestión de la Tecnología como eje rector de la innovación.

“Haber participado en el Premio nos obliga a continuar. ¿Qué vamos a hacer? ¿En qué área de las Ciencias Administrativas nos falta nutrirnos? Quizás el laboratorio lo tengamos controlado, pero ¿qué es innovación? Tenemos que adecuarnos a los estándares Nacionales e Internacionales”.

En términos de negocio, para LEI, “haber ganado el Premio es una carta grande, es un intangible que se hace tangible cuando se cierra un contrato. Ahora tenemos el compromiso con México de seguir innovando y de buscar siempre la mejora continua en nuestros procesos de gestión de tecnología e innovación. Además, estamos dispuestos a compartir nuestras experiencias para promover una cultura nacional de innovación a las pequeñas y medianas empresas”.

Hoy en día, Juan Padierna reflexiona sobre su rol y responsabilidades liderando un laboratorio de vanguardia: “En algún momento mi vida estaba muy metido en el laboratorio, pero hoy debo ampliar esta responsabilidad con la Atención a Clientes y el liderazgo a los Proveedores. Tengo que planificar, analizar corrientes de actualidad y supervisar nuestra ciencia pura y aplicada”.

Juan hace una referencia importante a la importancia de mantener una cultura de apertura para atraer y retener al mejor talento de las nuevas generaciones: “Nos importa la parte técnica pero también los aspectos sociales e individuales, dejamos que sean como quieren ser, si tienen tatuajes o si traen el pelo dorado o sus preferencias sexuales… ¿a mi qué me importan sus gustos?  Ellos vienen a trabajar, si son buenos químicos los queremos en LEI. Aquí incluso tenemos mecanismos que previenen la discriminación y promueven una cultura incluyente”. Dice el fundador de este laboratorio que mantiene en su biblioteca textos de química, al lado de temas gerenciales y libros de sus bandas favoritas de Rock.

“El premio nos ha ayudado a madurar y a aterrizar procesos que, por la naturaleza de nuestro negocio, son estratégicos para mantenernos como líderes en el mercado. Las empresas deben participar en el Premio por que se aprenden nuevas metodologías para sistematizar la innovación. Deben participar por que es una escuela, es una enseñanza y los obliga a mantenerse en esta misma línea de pensamiento”.

Hoy en día los ingresos que genera el laboratorio corresponden el 80% al trabajo de análisis de laboratorio y control de biofármacos y el 20% es resultado de pensar. El Maestro Juan Padierna quiere revertir esto y que el ingreso sea “80% por lo que pensamos y 20% por lo que hacemos con las manos”.

El crecimiento tan fructífero que ha tenido LEI, fue tecnológico al principio, sin embargo, ese rápido entorno dejó rezagado algunos procesos, lo cual participar en el premio nos permitió evidenciar esta asimetría y poner manos a la obra.

El compromiso con México es no quedarnos con este premio sino compartir las experiencias y el conocimiento que nos llevó a obtenerlo, seguir dando soluciones a los problemas del mercado y trascender por nuestros servicios especializados a nivel internacional.

En el PNTI estamos convencidos de que en el futuro, empresas que implementen inciativas de innovación que estén basadas en estos mismos elementos.

Colaboración: Laboratorios de Especialidades Inmunológicas

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